Festividad de Santa Rosa en Pelequén

Las puertas del templo se abrieron a las 05:30 de la mañana para recibir a los miles de peregrinos que vienen de todo el país a pedir o a pagar algún favor a Santa Rosa, descalzos, caminando con sus hijos en brazos, llevando unas velas o una ofrenda floral se dirigían al Santuario con toda la fe. La primera misa a las 06:00, que fue precedida por el cura párroco del Santuario José Miguel Ortiz. Hubieron misas durante todo el día, cada hora y media, además el pago de mandas y confesiones. 

 

A las 08:00 hrs, salió la imagen de Santa Rosa al patio para su veneración, y a las 16:00 hrs, se realizó una procesión por el frontis del santuario, la imagen queda dentro del templo.

El comercio, que es la otra cara de la fiesta, como siempre tiene sus mas variados productos, ademas de los tradicionales anticuchos que ofrecen los Bomberos de la 5ta. cia. de Pelequen, estos permanecerán hasta este domingo 3 de septiembre.
Carabineros recalca el cuidado de los peregrinos y conductores de los vehículos que transitan por las diferentes vias que llevan a Pelequen.

El Santuario de Santa Rosa, en Lima, es una casa colonial que fue el Convento donde vivió y murió Isabelita Flores, la niña que dio ejemplos de santidad, nacida en 1586 y fallecida en 1617 a la edad de 31 años. Devotos de diferentes países  la consideran como Santa Patrona de América.
De la buena educación de la cual se preocupó su madre, con los maestros escogidos aprendió canto y a tocar instrumentos como arpa, cítara y vihuela. Pero Rosita ocupaba la mayor parte de su tiempo en oraciones y voluntarios sacrificios. Como alababan su hermosa cabellera, se la cortó totalmente y cubrió su cabeza con un velo. En el año 1610 ingresó a la Orden Dominicana.
Algunos años después de su fallecimiento, el 12 de febrero de 1668, el Papa Clemente XI procedió a su beatificación, luego el Papa Clemente X, en 1671, la canonizó, reconociendo así la Iglesia Católica su condición de Santa.
Según la leyenda, después de la guerra con la Confederación Perú Boliviana, un oficial chileno viajaba a su hogar, cerca de Nancagua, junto a un “cholito” de Perú, para el servicio doméstico. En el camino quedaron empantanados en el caserío llamado Pelequén, allí recibieron el auxilio de una lugareña, doña María Terán, quien ayudó al peruano que tenía fiebre tifoidea. El peruano guardaba la milagrosa imagen de Santa Rosa de Lima. A ella pidieron ambos por la salud del enfermo, quien al día siguiente amaneció totalmente recuperado.

La noticia corrió entre los vecinos, que de inmediato vinieron a conocer la imagen, a quien imploraron diversos favores. Recuperado, el peruano dejó su imagen querida, a la que le hicieron una gruta donde acudieron más personas a pedir favores y a pagar mandas.
Las autoridades eclesiásticas decidieron que la imagen se instalara en la sede Parroquial de Malloa. Sin embargo, según cuenta la tradición, más se demoraban en trasladar la imagen a Malloa, que en aparecer ésta de vuelta en Pelequén, lo que llevó a las autoridades de la época a establecer esta localidad como lugar de veneración a Santa Rosa de Lima de Pelquén.

 

EFRAIN CONTRERAS

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